La fe tomó forma en la mañana del domingo pasado en la vereda Santágueda, de Palestina. Vecinos del sector, acompañados por la Junta de Acción Comunal y por el sacerdote de la parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, culminaron un proyecto que nació años atrás: rescatar la imagen de Santa Águeda y darle un lugar visible para la oración de los fieles.
La imagen quedó instalada a un costado del templo parroquial, en una gruta construida para albergar la escultura de dos metros de altura. La comunidad espera que el lugar reciba a devotos del corregimiento, de Palestina y de otras zonas de Caldas.
El proceso no empezó de un día para otro. Detrás de la obra hubo rifas, reuniones, gestiones y trabajo voluntario. También hubo persistencia. La iniciativa surgió hace varios años de un comité de fiestas patronales creado por habitantes de la vereda, quienes buscaban dar mayor reconocimiento a Santa Águeda como patrona local.
Con el tiempo, el proyecto pasó a contar con el impulso de la Junta de Acción Comunal. Olga Lucía Díaz Olaya, presidenta de la organización comunal, explicó que la idea inicial contemplaba ubicar una imagen pequeña dentro del templo, pero luego apareció una opción mayor.
“Este proyecto inicialmente lo íbamos a hacer en un nicho. Eso fue iniciativa también del padre Mario Fernando Calle. Después, con la llegada del padre Luis Gonzaga Duque, se revivió la idea de hacer una gruta y el padre dijo: hagámosle”, expresó Díaz Olaya.

Foto | Cortesía | LA PATRIA
La imagen de Santa Águeda mide dos metros y llegó desde Medellín. La comunidad reunió cerca de $12 millones con rifas y aportes.
Cinco años para materializar un sueño
La dirigente comunal recordó que la imagen llegó hace cerca de cinco años desde una fábrica de Medellín. Desde entonces, la comunidad guardó el deseo de exhibirla en un sitio acorde con su tamaño y con el valor espiritual que representa para la vereda.
El costo total del proceso, entre adquisición de la imagen, adecuación del espacio y trabajos posteriores, ronda los $12 millones, según indicó la presidenta comunal. Los recursos salieron de rifas y aportes de la comunidad.
“Con la Junta hicimos rifas para obtener la imagen, luego otra rifa para entronizarla. Esto ha sido de Santa Águeda y de la gente que creyó en el proyecto”, añadió.
Uno de los aportes más destacados llegó desde el arte. La escultora Piedad Mejía Trujillo restauró la imagen y le devolvió su brillo antes de la instalación definitiva. Su trabajo permitió que la talla luciera renovada durante la ceremonia religiosa.
La entronización se realizó el domingo 19 de abril, a las 11:00 de la mañana, con acompañamiento de feligreses. En medio del acto, los asistentes agradecieron a quienes impulsaron la obra desde el comienzo y a los sacerdotes Mario Fernando Calle y Luis Gonzaga Duque, quienes respaldaron el proceso en distintas etapas.
Durante la ceremonia, la comunidad destacó el valor espiritual de la santa. A Santa Águeda se le reconoce como protectora de las mujeres y de quienes padecen enfermedades del pecho, en especial cáncer de mama. Esa tradición alimenta la esperanza de convertir el sitio en lugar de oración para personas que atraviesan procesos de salud complejos.
Más allá del componente religioso, la obra también refleja organización comunitaria. Vecinos que antes solo compartían las fiestas patronales se unieron para ejecutar una meta común. El resultado quedó en piedra, madera y fe.
Ahora, Santágueda mira hacia el futuro. Sus habitantes quieren mantener vivo el espacio, promover visitas y fortalecer una devoción que, aseguran, hace parte de la identidad de la vereda.
Un proyecto de varios años
La idea nació en un comité de fiestas patronales de la vereda. Luego la Junta de Acción Comunal asumió el impulso principal. El proceso de construcción de la gruta tomó cerca de dos meses y medio en su etapa final.
¿Quién fue Santa Águeda?
Santa Águeda, también conocida como Águeda de Catania o Santa Ágata de Sicilia, fue una joven cristiana del siglo III martirizada por su fe. Nació alrededor del 230 en Catania, Sicilia, en una familia noble, y desde joven consagró su virginidad a Dios.
Durante las persecuciones del emperador Decio en 250, el procónsul Quintianus (o Quinciano), enamorado de su belleza, intentó seducirla y, al ser rechazado, la envió a un prostíbulo para quebrantar su pureza; sin embargo, un milagro preservó su castidad. Posteriormente, la torturaron con amputación de los pechos y fue arrojada sobre brasas, pero un terremoto detuvo las crueldades.
Murió en prisión el 5 de febrero de 251 (o 252), y su cuerpo se halló incorrupto al año siguiente. Un año tras su muerte, la lava del Etna se detuvo ante las plegarias de los cataneses, lo que la convirtió en patrona de Catania, Sicilia y protectora contra el fuego y erupciones volcánicas.
Su culto se extendió desde el siglo V, con basílicas dedicadas por papas como Simmaco y Gregorio Magno. Su fiesta se celebra el 5 de febrero, y en 1040 sus reliquias fueron enviadas a Constantinopla.
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