La voz de Orlando Giraldo González acompañó durante décadas conversaciones jurídicas, debates públicos, columnas de opinión y tertulias familiares en Manizales.
Cultivó la palabra con la misma serenidad con la que ejerció el servicio público, leyó la historia del país y construyó una vida marcada por la disciplina, la elegancia y la cercanía humana.
El domingo 10 de mayo, a los 82 años, la ciudad despidió a un hombre que permanecía entre libros, cafés y largas conversaciones.
Abogado y especialista en Derecho Administrativo, dejó su nombre inscrito en algunas de las principales instituciones públicas del departamento y del país.
Fue secretario general y asesor jurídico de la Universidad de Caldas, secretario general del Sena, gerente de las Empresas Públicas de Manizales, gerente de la Industria Licorera de Caldas, secretario general de la Chec, secretario de Gobierno de Manizales, juez penal, fiscal y gobernador encargado de Caldas por decreto presidencial.
Pero más allá de los cargos, quienes lo conocieron coinciden en una misma definición: un hombre amable, culto, conversador y profundamente familiar. “Yo a él lo defino como un caballero con un don de gentes extraordinario”, expresó su hijo Marcelo Giraldo Álvarez.

Nacido en el viejo Caldas
Orlando nació el 4 de septiembre de 1944 en Buenavista, hoy Quindío, cuando aún pertenecía al departamento de Caldas.
“Se sentía totalmente caldense”, recordó Marcelo. Su familia provenía de una historia de colonización antioqueña. Su padre, Roberto Giraldo, llegó desde Guatapé (Antioquia), “a lomo de mula”, junto con algunos de sus hermanos, y fue uno de los fundadores del municipio.
Orlando creció entre Buenavista, Pereira y Manizales, ciudad en la que se radicó desde los 12 años y donde desarrolló prácticamente toda su vida personal y profesional.
Cursó sus estudios en el Instituto Manizales. En casa solía contar, con humor, que perdió quinto de bachillerato y que su padre decidió no pagarle más el colegio. Entonces buscó la forma de continuar estudiando por sus propios medios hasta graduarse.

Una vida dedicada al servicio público
Su carrera comenzó en cargos judiciales como juez primero penal municipal y fiscal tercero y quinto superior. Más adelante inició un extenso recorrido por la administración pública local y nacional.
Durante la Presidencia de Belisario Betancur fue nombrado gobernador encargado de Caldas mediante decreto. También ejerció como secretario general del Sena y estuvo encargado de la Dirección General de la entidad en varias ocasiones.
En Manizales y Caldas ocupó cargos estratégicos durante décadas. Participó en momentos difíciles de la historia regional, como la erupción del Nevado del Ruiz en 1985. “A él le tocó la tragedia de Armero en la Gobernación de Jaime Hoyos”, recordó su esposa, Luz Amparo Álvarez de Giraldo.
Su hijo Marcelo destacó que su padre mantuvo siempre una fuerte vocación por lo público: “De ti aprendí el sentido de la responsabilidad y el amor por el sector público”, escribió en sus palabras de despedida para su papá.

El lector incansable
Quienes compartieron con Orlando Giraldo recuerdan especialmente su amor por la lectura. “Papá era un lector nato. Se podía sentar a las 10 de la mañana a leer y terminaba a las 9 de la noche”, contó Marcelo.
Su biblioteca estuvo marcada por la literatura clásica y por autores como Jorge Luis Borges, a quien admiraba. Durante los últimos años concentró buena parte de su tiempo en estudiar historia de Colombia.
También escribió dos libros: ‘Raíces de la Independencia’ y ‘Buenavista, ventana del Quindío: colonos, pioneros y fundadores’, una obra dedicada a las primeras familias del municipio y concebida como homenaje a sus padres y tíos.
Su hija Mónica recordó que él convirtió la lectura y la conversación en parte esencial de la vida familiar: “Era un gran historiador. Todos lo recordamos como un contador de historias”.
Añadió que desde pequeños les inculcó la disciplina del estudio y el análisis de la actualidad: “Nos sentaba a los tres pequeños (mis hermanos Marcelo y Adriana y yo), nos daba diferentes páginas de LA PATRIA y nos ponía a leer y que cada uno compartiera el resumen que había leído. Él siempre nos inculcó mucho esa parte del estudio y de la lectura”.

El padre y el abuelo
En el ámbito familiar, Orlando fue descrito como un hombre cercano, divertido y afectuoso.
Mónica recordó que incluso con sus nietos mantenía la misma insistencia por el estudio y la excelencia académica que con sus tres hijos. “Siempre les decía: ‘¿Cómo va con el estudio? Sea el mejor’”, contó.
Marcelo también evocó una de las anécdotas más recordadas de la familia: el día en que Orlando aseguró haber conseguido jocosamente un curioso Guinness Record. “Cómo olvidar lo orgulloso que te sentías de haberte comido 31 helados en una tarde”, escribió en su despedida.
Entre los recuerdos más significativos aparece también el día en que Marcelo recibió su título como abogado de la U. de Caldas, en 1997. El diploma estaba firmado por su propio padre, entonces secretario general de la institución, y fue él mismo quien se lo entregó durante la ceremonia. “Fue un momento muy significativo”, recordó.

El columnista y el conversador
Entre 1990 y el 2005 fue columnista de LA PATRIA. Escribía sobre política, cultura, literatura y actualidad. Su esposa recordó que disfrutaba profundamente de conversar y escribir.
“Él era muy buen conversador hasta que ya perdió la voz”, relató Luz Amparo, con quien compartió 53 años de matrimonio, más otros 14 de noviazgo.
La enfermedad empezó a manifestarse en Orlando a finales del 2023 con una disfonía persistente. Luego llegaron los diagnósticos y el tratamiento contra el cáncer de pulmón. “Desde finales de diciembre del año pasado empezó con su salud a deteriorarse de manera acelerada”, explicó su hijo.
Su despedida llegó el pasado Día de la Madre y fue recibida con profundo pesar entre sus seres queridos y conocidos.

El recuerdo de quienes compartieron con él
El exsenador Ómar Yepes Alzate, líder del Partido Conservador, lamentó la muerte de Orlando Giraldo en redes sociales: “Fue un hombre de temperamento cordial, leal en la amistad, dedicado y honrado servidor público, culto, gran conversador y amante fiel de su familia”.
El médico Jorge Raad Aljure también destacó su integridad profesional y humana. “Fue un profesional de excelentes calidades, una persona muy amable, recta y de toda confianza dentro del ejercicio del derecho”, expresó.
De igual forma, el exgobernador y exrector de la Universidad de Caldas Guido Echeverri Piedrahíta destacó en él su serenidad y su sentido institucional. Lo recordó como un hombre “culto, prudente y respetuoso, de conversaciones pausadas y gran capacidad jurídica”, que entendía el servicio público con discreción, rigor y profundo compromiso humano.
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